Agradecimientos

Gracias a todos los que colaboran para hacer realidad un sueño.
Aun actualizando el blog. En breve subiré más entradas, para compartir con ustedes un poco más de este proyecto.

¡Gracias!

jueves, 24 de enero de 2013

Everest Trek


Entre montañas.



Valles.



Extintos glaciares.



Lagos y rios.

 
Donde las puertas del cielo y la tierra se abren.

 
Más cerca de los dioses que de los mortales.

 
Protegida por sus guardianes.

 
Se enconde.



Solukumbo.

 
Es así como se llama. Aunque todos la conocen por el nombre que heredo del Britanico Sir George Everest. Pero no fue él, el primero en conocerla.

 
La historia de estas montañas es bien longeva.




Hace ya mucho tiempo atras, cruzando las montañas desde el sur del Tibet, llego aquí, el verdadero heredero de estas tierras. El pueblo Sherpa.




Reconocidos porteadores.

 

Nobles y serviciales.



Acarrean los enseres de aquellos que proclaman ser conquistadores de estas montañas. Que no tienen más dueño que sus Apus.

 

Dura la tarea del porter. Es momento para un merecido descanso, calmar el hambre y  recuperar fuerzas.




En las Aldeas, fruto del éxodo, un éxilio forzado por el Gobierno Chino. Los jóvenes monjes Tibetanos alzan al viento sus plegarias, por un mundo mejor y por la libertad de su pueblo. Un pueblo que aun no han conocido.




En el camino, la dulce sonrisa de los lugareños, reconforta el espiritud y hace más llevadero las escarpadas colinas que encierran en su seno estos oasis de la montaña.

 

Mientras caminas haz de ir atento, la  delicada belleza, se oculta en los más inverosímiles rincones.

 

Sus color, su frescura.




O fijarse sus caprichosas formas, hacen más entretenido el camino.




Es curioso, incluso en estos grandes espacios uno nunca se siente solo. Percibiendo la presencia de los que aqui habitan. Siempre curiosos, celoso de lo suyo y el delicado entorno en el que vive.




Al ganar altura aparecen la nieves perpetuas.




En es momento te percatas que tus pies se asientan sobre glaciares. Cientos de años de historia, bajo tus pies. Se mueven, emiten sonidos, crujen, estan vivos.




Y entonces sientes que tu tiempo en este planeta en un insignificante episodio en comparación con la edad e historia de estas montañas. 



Cae la noche, se hace la calma y el silencio solo es perturbado por los susurros del viento. Desciende la temperatura, al pie de la Laguna de Gokyo, despedimos el dia. Mientra uno hace memoria de las casi dos semanas que ha llevado llegar hasta este hermoso santuario.




Un dia más uno de los ciclos de vida mas comunes se repite. Amanece, y la luz de un nuevo dia, trae consigo el sentir de estar vivo. Y el ser dichoso por ello. Por tener una nueva oportunidad, por ser parte de este paraiso. Es entonces cuando entiendes la creencia de este pueblo, de que estas montañas son morada de Dioses.





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